Feb 092015
 

1º MARCHA DE PODEMOS

Un compañero propone sumarnos, como APEX , a la marcha convocada por el partido político Podemos el día 31 de enero, argumenta que algunas asambleas si se han sumado como tales a esta manifestación. Decidimos:  no sumarnos como APEX  y hacer un llamamiento a todes a la vuelta del quehacer cotidiano de los sábados APEX más allá del activismo plural (en otros colectivos y/o partidos además de nuestra asamblea).

2º  PERIODICO 15-M

Decidimos no repartir ni recoger el número de enero dado el día en el que estamos. El periódico de diciembre lo repartiremos, al menos unos ejemplares el próximo sábado.

3º COLEGIO FUHEM

Comentamos la necesidad de asistir a la próxima reunión del 28 de enero ya que en ella:  “el punto central será la organización por comisiones de cara a la redacción del documento/proyecto que será entregado a la FUHEM “.

4º RENTA BÁSICA

Acordamos  tratar en la próxima asamblea 31-01-15 este tema de manera pausada y habiendo leído los textos que se adjuntan, no para tomar una decisión ese día sino para empezar a tomar ese tema más allá de debatir sin conocer  minimamente las distintas posiciones que se están publicando

5º VARIOS

  • Latina por la sanidad pública tiene una reunión este jueves 29-E a las 19h. en la Casa de la Mujer de Lucero a las 19h. Entre otros temas está el centro de Salud del P. Extremadura.
  • El 7 de febrero hay una asamblea para preparar el 4º aniversario del 15-M,no sabemos el sitio.
  • El 14 de febrero (sábado) hay convocada una mani a las 19h. Atocha-Sol contra los asesinatos machistas.
  • Las marchas por la dignidad han convocado una Huelga General para el 22 de octubre, un compañero  va a intentar conseguir más información sobre esta convocatoria.

        

                TEXTOS SOBRE LA RENTA BÁSICA                                      (para el próximo sábado)

 

 

          TEXTO         A    

 

 

 

 Si no nos conformamos con llenar de parches este sistema cruel, si lo que queremos es destruir las relaciones de dominación que nos atenazan, hay que apostar por la Renta Básica Universal

Francisco Jurado Gilabert 

19/12/2014 – 21:04h

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MÁS INFO

Decía Foucault que, tras los “saberes” aceptados y anclados en una sociedad, se encontraban determinadas relaciones de poder. Dicho de otro modo, los valores, las prácticas sociales o los conocimientos que se imparten en colegios y universidades –entre otras cosas– conforman una realidad social que nos ordena, que nos predetermina a través de unas estructuras donde siempre habrá quienes ostenten una posición de dominio sobre los demás.

En relación con el mundo laboral, rige en nuestras sociedades el principio del equilibrio de mercado, donde los puestos de trabajo y los salarios se determinan a través del juego de la oferta y la demanda, y donde el Estado tiene la capacidad de intervenir para corregir las disfunciones de este modelo. Eso sí, esta capacidad está ya bastante condicionada por la voluntad de los cargos electos, por los recursos públicos y por el conocimiento que, desde el Estado, se pueda tener de la realidad laboral para planificar e intervenir sobre ella. Esto último implica, por ejemplo, la calificación de qué es y qué no es trabajo, con el riesgo de excluir actividades que no encajen en los parámetros tradicionales (cuidados, activismo social, creación cultural, trabajo doméstico, etc.).

Esta concepción del funcionamiento del mercado laboral, y de la sociedad en torno a él, tiene dos grandes consecuencias que, a su vez, son dos grandes peligros. El primero es la vinculación de los derechos subjetivos, los que tenemos como ciudadanos, a la obtención de un puesto de trabajo remunerado. La sanidad, la educación, la vivienda, la alimentación, el transporte, el acceso a la justicia, etc., dependen, cada vez más, de la realización de un trabajo asalariado, donde lo importante, más que el propio trabajo, es la obtención de una renta.

El segundo problema, sobre el que poco se debate, lo analiza a la perfección Franz Hinkelammert en su Crítica de la razón utópica, cuando entra a desgranar las fallas del marco teórico neoliberal. Según las teoría del equilibrio de mercado, la determinación de los precios de los bienes y servicios que consumimos viene dada por sus costes de producción. Para poder competir en el mercado, los precios deben ser relativos y depender de la variabilidad de los costes de los recursos que se utilizan para producir esos bienes y servicios.

Como los salarios forman parte de esos factores productivos, se tiene que aceptar su variabilidad entre 0 y alguna cifra positiva. De hecho, todo el discurso sobre la necesidad de ser competitivos con otros Estados, donde el coste de la mano de obra es más barato, deriva de este planteamiento de precios relativos y costes variables. Esto significa que el elemento del que depende la subsistencia total de una persona, incluidos sus derechos fundamentales, puede tender  asintóticamente a 0, en esa pugna por establecer precios cada vez más competitivos. Dicho de otro modo, este planteamiento dibuja una trayectoria que nos lleva de vuelta, también asintóticamente, hacia la esclavitud.

Toda esta teoría se complementa, como bien indica Hinkelammert, con esa narrativa que se puede resumir en el slogan de Milton Friedman de ser “libres para elegir”, donde las personas no tienen necesidades, sino gustos, una afirmación necesaria para cuadrar las ecuaciones sobre las que reposa todo el marco teórico neoliberal.

Pero, ¿puede una visión más socialdemócrata corregir esta deriva esclavista? ¿puede el objetivo del pleno empleo cambiar todo el marco cognitivo neoliberal? ¿Puede, a su vez, conseguir desvincular las necesidades y derechos básicos de un salario ligado a concepciones muy clásicas y restrictivas del trabajo? En el caso específico de España, como ya se  cuestionaban Isidro López y Emmanuel Rodríguez, ¿son viables las soluciones en esa línea?

Durante estos meses, a raíz de su aparición entre los primeros objetivos de Podemos, la Renta Básica Universal (en adelante RBU) ha empezado a ocupar espacio en los medios y en las redes, presentándose como posible solución para mitigar las consecuencias de las alarmantes cifras de paro, o como un mecanismo más eficaz que los sindicatos a la hora de forzar mejores condiciones laborales (con una RBU, una persona no aceptaría cualquier condición de trabajo apretada por sus necesidades vitales).

Las críticas que se hacen a la RBU se pueden reducir básicamente a dos. La primera, de carácter ético, se basa en cómo se percibe que a una persona se le otorgue una cantidad de dinero sin exigirle, a priori, ninguna actividad laboral a cambio. La segunda, de corte más material, hace hincapié en el alto coste que tendría para el Estado la provisión de esta RBU, su capacidad para financiarla.



Ambas críticas parten de esos valores, esos saberes y esas prácticas sociales sobre las que hemos construido el marco cognitivo –la “realidad”– de nuestra sociedad. Ambas críticas obvian cuestiones vitales (humanas) fundamentales, como que el derecho al salario no puede anticiparse a otros derechos fundamentales, empezando por el de una vida digna. Y digo derecho al salario, y no al trabajo, porque ya hemos visto que hay muchos trabajos que no tienen tal consideración por el mero hecho de no estar remunerados o de producir una actividad económica.



Establecer las garantías mínimas para que una persona pueda subsistir dignamente, independientemente de las condiciones del mercado laboral o de las concepciones tradicionales del trabajo remunerado, a parte de ser un buen primer paso para revertir la correlación de fuerzas para con el 1% más poderoso, supone establecer la vida humana como elemento central de cualquier sociedad justa y democrática. Si no nos conformamos con llenar de parches este sistema cruel, si lo que queremos es destruir las relaciones de dominación que nos atenazan, hay que apostar por la Renta Básica Universal, porque vivir dignamente no es un gusto o una preferencia, es una necesidad.

 

 

 

 

 

 

TEXTO         B

 

“La renta básica eliminaría casi de golpe la pobreza”

Entrevista a Daniel Raventós, profesor de Economía y uno de los referentes mundiales de la Renta Básica, una paga mensual por el mero hecho de ser ciudadano.

Carlos Fresneda

09/12/2014 – 07:36h

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  • Este artículo fue originalmente publicado en 2013 en El Correo del Sol
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Daniel Raventós.

En España, la  Red de Renta Básica ha sido especialmente activa en la última década.Daniel Raventós (Barcelona, 1958) tiene a sus espaldas una larga tradición de izquierdas, compartida con su condición de profesor en la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona. En las dos últimas décadas se ha convertido además en uno de los referentes mundiales de la Renta Básica (RB), una idea con raíces históricas que ha resurgido ahora con fuerzas renovadas como respuesta ante la crisis.

La RB consiste en una asignación monetaria incondicional a toda la población. O lo que es lo mismo, una paga mensual por cuenta del Estado y por el mero hecho de ser ciudadano. La “idea”, según Daniel Raventós, beneficiaría a la gran mayoría de la población y ayudaría de entrada a eliminar “casi de golpe” la pobreza. De paso, serviría para imprimir un giro en la política económica de los últimos lustros, que ha estado al servicio exclusivo de los más ricos.

Más de 280.000 firmas respaldaron recientemente la  iniciativa ciudadana europeapor una renta básica universal.

Tú mismo recordabas recientemente lo que Arthur Clarke decía de las tres fases de cualquier nueva idea… La primera: es una locura y una pérdida de tiempo. La segunda: es posible pero no vale la pena. Y la tercera: ya te dije desde el principio que era una buena idea. ¿En qué fase está exactamente la renta básica? Me gustaría decirte que casi en la tercera, pero no. Digamos que estamos aún entre la primera y la segunda. No toda la gente piensa como Orwell, cuando dijo en 1938: “No es posible para ninguna persona racional vivir en una sociedad como la nuestra sin deseos de cambiarla”. Y la Renta Básica es una forma de cambiar al menos algunos aspectos especialmente degradantes de la sociedad.

¿Estamos acaso en el mejor o en el peor de los momentos para reclamar la Renta Básica? ¿Hasta qué punto la crisis y las políticas de austeridad la han puesto en la picota? Los partidarios de la RB siempre pensamos que sería una buena medida en momentos de bonanza económica. Pero la situación en la que estamos ahora, como resultado no sólo de la crisis sino de las medidas de política económica que la han acompañado, la hacen si cabe más necesaria y perentoria… En situaciones de pérdida de empleo como la que tenemos, la RB podría ayudar a que la situación fuera menos apremiante para muchos. También fomentaría las posibilidades de auto-ocupación. Como un ingreso regular, permitiría también planificar y ahorrar, y sería una herramienta formidable contra algunas de las formas de exclusión más extendidas, como el acceso a la vivienda. También serviría para estabilizar el consumo, y evitar de este modo la ampliación de las brechas de desigualdad económica y social.

¿Y quién haría el trabajo peor remunerado? Ese sería curiosamente otro efecto de la RB, que ayudaría a que los trabajos mal pagados estuvieran mejor remunerados.

Pero los críticos de la Renta Básica alegan que serviría para desincentivar el trabajo y crear una clase “ociosa”…. Las críticas han venido tanto de la izquierda como de la derecha. Que no se puede financiar, que sería un pretexto para desmantelar el estado del bienestar, que relegaría a las mujeres al hogar, que muchos preferirían no trabajar… La gente se confunde mucho en este punto. Hay estudios que demuestran curiosamente lo contrario: con una RB, habría más motivación para buscar trabajos asalariados más ajustados a la formación profesional o a los gustos de cada uno… Eso sí, está claro que la RB resulta molesta para quienes necesitan que una inmensa mayoría esté atemorizada ante la posibilidad de perder su empleo. Es lo que el economista M. Kalecki llamaba “el efecto disciplinador del trabajo”.

¿Quién ganaría y quién perdería con la renta básica? Ganaría la sociedad en su conjunto. La cantidad de renta básica estaría por encima del umbral de la pobreza y sustituiría a cualquier prestación pública monetaria inferior. Eso garantizaría un mínimo de ingresos por persona que le permitiera al menos afrontar las necesidades más urgentes.

Si alguien está en el paro y cobrando 800 euros. ¿Cómo quedaría su situación con la renta básica? Pongamos que la RB es de 650 euros al mes. Si cobras 800 de asignación pública, sigues cobrando 800. No ganas ni pierdes nada. Si no vives con nadie más, no hay nada más que añadir… La persona que más gana sin duda es la que no tiene nada, pues ganaría 650 euros limpios. Quienes perciban hoy por hoy una asignación pública de 500 euros, con la misma renta básica hipotética de la que estamos hablando, ganaría 150 más todos los meses.

¿Pero de dónde saldría el dinero para costearla? ¿No habría acaso que subir los impuestos y aumentar el gasto público? Podría financiarse con el sistema actual, desviando partidas de otras prestaciones sociales que quedarían suprimidas. Se eliminarían en cualquier caso todos los subsidios monetarios inferiores a la renta básica y se mantendrían los superiores (como las pensiones). La educación y la sanidad públicas no se tocan… Para demostrar la viabilidad del modelo participé precisamente junto Jordi Arcarons y Lluís Torrens en un estudio de financiación concretado para Cataluña y en el 2010, en plena crisis. Estipulamos que la Renta Básica anual sería de 7.968 euros anuales, tomando como referencia la “renta de suficiencia” que fijan por ley los Presupuestos de la Generalitat. Y la financiación era posible con una reforma del IRPF y con el ahorro de las prestaciones suprimidas.

¿Hasta qué punto sería deseable implementar la renta básica en Cataluña, sin ir más lejos, o en poblaciones reducidas, a modo de experiencia piloto?  La RB sería más interesante en un espacio económico muy amplio. Cuanto mayor, mejor. Pero por supuesto soy partidario de empezar allá donde se pueda. Creo que en el Reino de España, especialmente en Cataluña y en el País Vasco (y en particular Guipúzcoa) somos una pequeña avanzadilla de la RB. En relación con otros lugares geográficos de Europa tenemos bastante avanzada la cuestión. Pero no estoy diciendo que la RB esté “al caer”, simplemente digo que tenemos un trabajo ya hecho que puede dar sus frutos. Hay que deshacer errores y explicar a la gente que la RB no se calcula simplemente multiplicando tanta población por tanta Renta Básica o tanto porcentaje del PIB. Tenemos que hacer un gran esfuerzo por explicarla mejor.

¿Cuánto queda para que la RB se convierta en una auténtica reivindicación política? Tenemos que dar por hecho que determinados partidos y determinadas instituciones no van a tener nunca la voluntad política de impulsar la RB. Es más, están abiertamente en contra porque está en contra de sus intereses, como ha quedado en evidencia cuando se ha debatido la RB en el parlamento español. Está cada vez más claro que la política económica que se practica desde hace lustros beneficia a los más ricos y perjudica a la mayoría de la población. La suerte de la RB dependerá al final del número de personas que quieran defenderla y estén dispuestas a luchar por ella.

¿Cuál es tu balance de la reciente iniciativa europea sobre la Renta Básica? Se llegaron a las 280.000 firmas, pero faltaron muchas para el millón necesario…Lo interesante ha sido que la iniciativa ha servido para que en muchos países europeos se hable por primera vez de la renta básica. Pero recuerda que la iniciativa europea no era para conseguir una RB sino para “estudiar la posibilidad”, algo que resulta menos estimulante. Creo que no ha llegado a calar en la opinión pública, pero al menos ha servido para que llegue a muchos sectores sociales. Aunque aún no podemos decir que la mayoría de la gente sepa lo que es la RB.

¿Y qué se puede hacer para que el tema acabe calando en la opinión pública?Es la pregunta del millón. Imagino que habrá que hacer un gran esfuerzo para explicar y razonar la propuesta, para que una mayoría social la vea como una buena idea. Hay momentos, como éste, en los que todo el mundo quiere hablar de ella, y otros en los que no se le presta demasiada atención. Lo cierto es que desde mediados de los ochenta ha provocado debates interesantes, y otros totalmente prescindibles. El hecho de que la RB tenga partidarios de derechas (pocos) y de izquierdas (bastantes más), así como detractores de derechas (muchos) y de izquierdas (bastantes menos), despista a más de uno. Pero hay un argumento que convendría recordar y que hasta los más firmes defensores del pleno empleo deberían tener en cuenta: la aplicación inmediata de la renta básica conseguiría mejorar la situación de los más débiles y eliminaría casi de golpe la pobreza. No es poca cosa.

Este artículo fue originalmente publicado en 2013 en El Correo del Sol

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